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Desde la Asociación de Diabetes de Cataluña consideramos la incorporación de profesionales sanitarios en los centros educativos como un paso adelante, ya que responde a una reivindicación que las familias y la entidad llevamos dando desde hace años. Que se avance hacia una mejor atención sanitaria en los centros educativos es una buena noticia. Sin embargo, la propuesta presentada todavía deja abiertos varios interrogantes que consideramos imprescindibles aclarar para garantizar la seguridad y la igualdad de oportunidades de todos los niños con diabetes tipo 1 en la escuela.

El plan establece tres niveles de intensidad en función de las necesidades de soporte de los alumnos. En este sentido, desde la ADC defendemos firmemente que los niños con diabetes tipo 1 deberían estar incluidos siempre dentro del nivel de «intensidad alta». En el caso de la diabetes tipo 1, no hablamos únicamente de cuidados invasivas puntuales como el cambio de un catéter o la inyección de insulina, sino de un seguimiento continuado y un tratamiento altamente complejo que requiere tomar decisiones constantes a lo largo de toda la jornada escolar, día tras día. Unas decisiones que, en estos momentos, están tomando personal docente o monitores, a quienes no les corresponde esta carga y, muchas veces, con formación mínima o nula sobre la enfermedad. Esto supone, también, una carga extra para las familias, que deben estar constantemente pendientes y dando instrucciones a la escuela sobre cómo tratar a su hijo/a.

La atención adecuada a un niño con diabetes tipo 1 implica que el personal sanitario del centro sea capaz de interpretar los niveles de glucosa en sangre, valorar el tipo y el impacto de la ingesta de hidratos de carbono, tener en cuenta el tipo y la intensidad de la actividad física, así como otros factores como las emociones o situaciones imprevistas que pueden alterar los niveles de glucosa del niño/a. De la misma forma, debe saber administrar insulina, cambiar catéteres y sensores de los dispositivos de monitorización e infusión, actuar de forma inmediata ante una hipoglucemia o hiperglucemia y aplicar los protocolos correspondientes.

Se trata de actuaciones que requieren conocimientos específicos en diabetes y que, si no se llevan a cabo correctamente, pueden comportar un grave riesgo para la salud del niño, tanto inmediata como a largo plazo. Por este motivo, consideramos imprescindible que el personal sanitario del centro tenga una formación específica en diabetes tipo 1, y no las nociones básicas sobre la enfermedad que se incluyen en una formación sanitaria de carácter general.

Además, no se concreta cómo se garantizará esta atención en situaciones fuera del horario lectivo habitual, como las salidas escolares, las actividades extraescolares o las colonias con pernoctación. Éste es un aspecto fundamental que preocupa profundamente a las familias y que no puede quedar sin respuesta.

Mientras estas cuestiones no queden resueltas con garantías, la seguridad de los niños con diabetes tipo 1 continuará dependiendo, con demasiada frecuencia, de la buena voluntad del profesorado y de los desplazamientos y la disponibilidad permanente de las familias siempre que se produzca una incidencia.

Desde la Associació de Diabetis de Catalunya reclamamos que el despliegue de este plan vaya acompañado de criterios claros, recursos suficientes y una formación especializada que garantice una atención segura, equitativa y de calidad para todos los niños con diabetes tipo 1, independientemente del centro educativo donde estén escolarizados. Las familias necesitan certezas y los niños tienen derecho a una escolarización segura y en igualdad de condiciones. Reclamamos respuestas.